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Los 4 Ingredientes Más Dañinos en Comidas Empaquetadas

Los 4 Ingredientes Más Dañinos en Comidas Empaquetadas
May 31, 2016 Supermercado Mas x Menos

La mayor parte de nuestro presupuesto alimenticio del hogar se gasta en alimentos procesados, la mayoría de los cuales están llenos de aditivos y despojado de nutrientes. Descubre qué ingredientes comunes en los alimentos que consumes representan el mayor riesgo para tu salud.

¿Es saludable comer estas comidas? En comparación con los alimentos que nuestros cuerpos están hechos para comer, definitivamente no.

Alimentos procesados y empaquetados han tomado control casi completo de nuestras dietas. Desafortunadamente, la mayoría de alimentos procesados son cargados con endulzantes, sales, sabores artificiales, grasas creados en fábrica, colorantes, productos químicos que alteran la textura, y conservantes. Pero el problema no es sólo lo que se ha añadido, pero lo que se ha quitado. Los alimentos procesados son a menudo despojados de nutrientes diseñados por la naturaleza para proteger el corazón, tales como fibra soluble, antioxidantes y grasas “buenas”. Combina esto con aditivos, y tienes una receta para el desastre.

Estos son los cuatro grandes ingredientes en alimentos procesados que debes tener en mente:

Grasas Trans

Las grasas trans se encuentran en los muffins de panadería y galletas crujientes, palomitas de maíz de microondas y papas fritas de las comidas rápidas, incluso en la barra de margarina que dependes como una alternativa “saludable para el corazón” a la mantequilla.

Una vez aclamado como un sustituto barato y bueno para el corazón de la mantequilla, manteca de cerdo y el aceite de coco, las grasas trans han sido denunciados por un experto en nutrición de Harvard como “el mayor desastre de procesamiento de alimentos en la historia de EE.UU.”. ¿Por qué? La investigación ahora revela que las grasas trans son dos veces más peligrosos para el corazón que las grasas saturadas, y causan un estimado de 30,000 a 100,000 muertes por enfermedades cardíacas prematuras cada año.

Las grasas trans son peores para el corazón que las grasas saturadas ya que aumentan los niveles de colesterol “malo” LDL y disminuyen colesterol “bueno” HDL. Y a diferencia de las grasas saturadas, las grasas trans también aumentan tus niveles de lipoproteína y los triglicéridos.

Revisa la lista de ingredientes para cualquiera de estas palabras: “parcialmente hidrogenado”, “fraccionado”, o “hidrogenado” (grasas hidrogenadas enteras no son una amenaza al corazón, pero algunas grasas trans están mal etiquetados como “hidrogenado”). Cuanto más arriba este la frase “aceite parcialmente hidrogenado” en la lista de ingredientes, más grasas trans contiene el producto.

Reemplazar las grasas trans con grasas buenas podría reducir tu riesgo de ataque cardíaco en un sorprendente 53 por ciento.

Granos Refinados

La elección de los granos refinados como el pan blanco, cereales con azúcar y bajos en fibra, arroz blanco, pasta blanca sobre granos enteros puede aumentar tu riesgo de un ataque al corazón hasta en un 30 por ciento. Uno tiene que ser un comprador inteligente. No te dejes engañar por las afirmaciones de etiquetas engañosas como “hecho con harina de trigo” o “siete granos.” o por panes de harina blanca con un poco de avena, o de color marrón por la melaza que le agregan. A menudo, sólo son las mismas comidas refinadas que aumentan el riesgo del colesterol alto, presión arterial alta, ataques de corazón, resistencia a la insulina, la diabetes, etc…

Al menos siete grandes estudios muestran que las mujeres y los hombres que comen más granos enteros tienen entre 20 y 30 por ciento menos enfermedades del corazón. Por el contrario, los que optan por los granos refinados tienen más ataques cardiacos, resistencia a la insulina y la presión arterial alta.

Lee la lista de ingredientes en los productos de granos envasados. Si el producto es uno de los que son mejores para ti, los primeros ingredientes deben ser de trigo integral u otro grano entero, como la avena. El contenido de fibra debe ser de al menos 3 gramos por porción.

Sal

El 75% del sodio en nuestra dieta no proviene del salero. Está escondido en los alimentos procesados, tales como verduras y sopas enlatadas, condimentos como salsa de soya y salsa inglesa, hamburguesas de comida rápida (y papas fritas, por supuesto), y carnes curadas y procesada como el tocino, jamón y chorizo.

Algunos sodios se encuentran naturalmente en productos comestibles no procesados, incluyendo la leche, remolacha, apio, e incluso en agua potable. Y eso es algo bueno: El sodio es necesario para la vida. Ayuda a regular la presión sanguínea, mantiene el equilibrio de fluidos del cuerpo, transmite los impulsos nerviosos, hace que los músculos – incluyendo el corazón – se contraigan y mantiene tus sentidos del gusto, el olfato y el tacto funcionando correctamente. Se necesita un poco cada día para reemplazar lo que se pierde en el sudor, lágrimas y otras excreciones.

¿Qué pasa cuando se come más sal de lo que el cuerpo necesita? Tu cuerpo retiene líquidos simplemente para diluir el exceso de sodio en la sangre. Esto eleva el volumen de sangre, lo que obliga a tu corazón a trabajar más; al mismo tiempo, hace que las venas y las arterias se contraen. Esta combinación aumenta la presión arterial.

Tu límite debe ser de 1,500 miligramos de sodio por día, aproximadamente la cantidad de tres cuartas partes de una cucharadita de sal. (La sal de mesa, por cierto, es de 40% sodio y 60 por ciento cloruro.) Las personas mayores deben comer aún menos sodio para contrarrestar el aumento natural de la presión arterial que viene con la edad. Las personas mayores de 50 años deben apuntar por 1,300 mg; los mayores de 70 años deben apuntar a 1,200 mg.

Jarabe de Maíz de Alta Fructosa

En comparación con los endulzantes tradicionales, jarabe de maíz alto en fructosa es más barato, es más dulce, y se mezcla con mayor facilidad con otros ingredientes. Hoy en día, consumimos casi 63 libras de él por persona por año en bebidas y dulces, así como en otros productos. El jarabe de maíz de alta fructosa se encuentra en muchos alimentos congelados.

Las investigaciones están comenzando a sugerir que este endulzante líquido puede alterar el metabolismo humano, aumentando el riesgo de enfermedad cardíaca y diabetes. Los investigadores dicen que la estructura química del jarabe de maíz de alta fructosa estimula comer en exceso. También parece forzar el hígado a bombear más triglicéridos al torrente sanguíneo.

Para detectar la fructosa en la etiqueta de un alimento, busque las palabras “endulzantes de maíz”, “jarabe de maíz,” o “sólidos de jarabe de maíz”, así como “jarabe de maíz alto en fructosa”.